País: Ecuador
Año: 2007
Duración: 95 minutos
Dirección: Isabel Dávalos
Producción: Sebastian Cordero
Fotografía: Iván Mora
Sonido: Mateo Herrera
Idioma: Español
Subtítulos: Inglés
“Del sueño al Caos”, frase dicha por el ex-dirigente guerrillero Santiago Kingman refiriéndose a la situación de Ecuador en el momento en que se formó la organización insurgente, da nombre al filme. El documental narra desde la vivencia personal y desde la investigación de su directora Isabel Dávalos, la historia de la guerrilla ecuatoriana ¡Alfaro Vive Carajo!, cuyo modelo de lucha era el presidente Eloy Alfaro líder de la revolución Liberal de principios del siglo XX. La película aborda el tema desde los inicios de este grupo armado que data de 1983, pasando por su perspectiva política, el uso de armas, el secuestro y muerte del banquero Nahim Isaías Barquet, uno de los golpes que llevó a la represión y violaciones a los Derechos Humanos por parte del gobierno del entonces mandatario León Febres Cordero. Desde este momento se muestra la caída política y la persecución al grupo insurgente. Se cuentan desapariciones, asesinatos y torturas por parte del gobierno Social-cristiano a las personas involucradas con el grupo guerrillero. Y se finaliza con la firma del acuerdo de paz.
El documental tiene como hilo conductor las memorias de la directora cuya infancia y adolescencia se desarrollaron en un Ecuador que se debatía entre la construcción y consolidación de un Estado democrático y la pugna entre la derecha liderada por el partido Social-cristiano y un grupo de jóvenes idealistas influenciados por los procesos revolucionarios que tenían lugar en América Latina. Es así que la película tiene lugar a partir de los comentarios de la autora que expone sus opiniones personales frente al proceso político, ejemplo de ello son sus intervenciones frente a la desmovilización del grupo guerrillero:
“Yo les encontré después de 10 años del desarme y lo que conocí fue un grupo de gente que había abandonado la lucha. Me costaba trabajo pensar que después de todo el relajo que armaron en búsqueda de justicia social, se hayan podido disolver con tanta facilidad”.
Considero que en el documental se privilegia la visión de la autora. En efecto, en entrevista concedida al canal Tele Amazonas en 2009, cuando se televisó el documental, Isabel Dávalos enuncia que desde su experiencia pretendía mostrar una situación que le impactó en su infancia y por lo tanto buscó a sus protagonistas.
En el filme se muestra la derrota del grupo guerrillero debido a factores como la desorganización y la improvisación de la lucha. Asimismo se evidencian los hechos de violación a los Derechos Humanos por parte del gobierno de Febres Cordero a los miembros del grupo guerrillero. De esta manera, se dio la desaparición, encarcelamiento y torturas hacia gran parte del grupo, lo que condujo a la firma del Acuerdo de Paz en el gobierno de Rodrigo Borja en 1991.
A partir del documental se contrastan las visiones del gobierno social-cristiano y las de los miembros del grupo guerrillero. Dentro del filme los testimonios hacen visibles las estrategias del Estado de derecha tendientes a desconocer los derechos y las luchas de los militantes de ¡Alfaro Vive Carajo! El documental logra recoger la memoria de un grupo que fue silenciado, desaparecido y desprestigiado ante la opinión pública desde la etiqueta de “terroristas”.
A través de este documental se podría hablar de un tipo de memoria personal apoyada en una memoria colectiva encarnada en los líderes sobrevivientes del grupo guerrillero, de actores políticos y civiles que se vieron envueltos en este momento histórico. Así la memoria flash, es decir la dada por los medios masivos de comunicación en el momento en que ocurrieron los hechos y que genera impacto en los espectadores, es superada y asentada en un discurso más sólido de confrontación de diversos actores y de construcciones de relatos acerca del surgimiento y caída de grupo guerrillero.
“Alfaro Vive Carajo, del sueño al caos”, privilegia la visión personal de la autora sobre un hecho que había sido olvidado y que a través de su visibilización cinematográfica recobra importancia para el pueblo ecuatoriano. Así en este caso, el cine se convierte en un compilador de experiencias, de recuerdos e historia nacional que es socializado públicamente después de 15 años de la firma del acuerdo de paz por parte del grupo insurgente. La película entonces cataliza los recuerdos y los convierte de nuevo en materia de debate público evitando el olvido frente a un proceso de relevancia histórica para el país.
Para finalizar considero que la melancolía y la sensación de fracaso impregnan el documental siendo a su vez una crítica de Isabel Dávalos a la desarticulación política del grupo ¡Alfaro Vive Carajo! Lo interesante es que la autora no pretende tener una voz objetiva y eso precisamente se ve reflejado a lo largo del documento fílmico.
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Documental: Z32 - Comentado por: Valeria Andrade
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Z32: EL PUNTO DE VISTA DE UN HÉROE ASESINO
Israel, Francia, 2008
Director: Avi Mograbi.
Duración 81 minutos
Productor delegado : Serge Lalou
Guionista : Avi Mograbi
Director de fotografía/imágen : Philippe Bellaïche
Director de producción : Bertrand Scalabre
Encargada de prensa (pelicula) : Chloé Lorenzi
Montador : Avi Mograbi
Montador de sonido : Dominique Vieillard
Autor de la música : Noam Enbar
Efectos especiales : Eran Feller
Mezclador : Dominique Vieillard
Guionista : Avi Mograbi
Director de fotografía/imágen : Philippe Bellaïche
Director de producción : Bertrand Scalabre
Encargada de prensa (pelicula) : Chloé Lorenzi
Montador : Avi Mograbi
Montador de sonido : Dominique Vieillard
Autor de la música : Noam Enbar
Efectos especiales : Eran Feller
Mezclador : Dominique Vieillard
SINOPSIS
Este documental es el testimonio de un soldado de una unidad especial del ejército, que en una misión de venganza por la muerte de seis soldados israelíes, asesina a dos policías palestinos desarmados. En la trama narrativa, se entretejen las dilucidaciones éticas que le cuestionan al director, quien se permite dar la voz a un asesino; con la voz de la novia del soldado, quien intenta comprender, ya no los hechos, sino, en qué estaba pensando el soldado cuando actuaba de esa forma.
POLÍTICAS DE LA MEMORIA
Mograbi asume todo un dilema ético al hacer un documental sobre un soldado israelí. Un soldado que poco a poco, en el ejercicio de la palabra, va comprendiendo la dimensión de sus actos. Pienso que al dar la voz a un asesino inconsciente, ante todo, el director está poniendo en evidencia un mecanismo brutal del Estado de Israel: el servicio militar obligatorio. “La Ley de Servicio de Defensa de 1959, y sus posteriores enmiendas y pautas operativas, establece que todos los ciudadanos israelíes y residentes permanentes, deben cumplir con el servicio militar obligatorio (sherut jova).” (En: http://www.shalomhaverim.org/servicio_militar_para_inmigrante.htm). De este modo, los hombres deben prestar sus servicios por cuatro años y las mujeres por veinte y un meses. Tras lo cual, pueden empezar con sus estudios universitarios, si es que no son requeridos por las fuerzas armadas, en cuyo caso, son contratados por varios años o de por vida.
A través de la voz de este soldado, se devela la perversión de la Razón de Estado (Foucault 2006) manifiesta en un mecanismo, que no solo manipula las subjetividades de los y las jóvenes; sino que en este caso, vacía la misma consciencia. Cabe mencionar que este soldado pertenecía a una unidad especial dentro del ejército; donde el entrenamiento físico es extenuante, mientras se ejerce una presión psicológica hasta conducir el mismo deseo, hacia matar a cualquier persona que parezca una amenaza, no importa si son niños. En la voz del soldado se revela una consciencia idiotizada, un lavado de cerebro literalmente, para la creación de “súper héroes soldados”, “hijos ejemplares”, “llenos de valores”, modelos de ciudadanos que defienden su patria, que obedecen sin preguntar, sin preguntarse nada.
Entonces la voz de la muchacha, es la que conduce el asombro ante la negación y la indiferencia emocional del soldado frente a los hechos cometidos. Ella media a través de sus preguntas y su necesidad de comprender, el mismo deseo de comprender del espectador. “Y no te preguntaste nada”, “en qué pensabas”, lanza el cuestionamiento del público desde su voz. Y el soldado no pensaba en nada, nada se preguntaba, porque solo estaba cansado. Su presencia es la que da cuerpo a ese, no poder creer lo que está diciendo el soldado; quien tras tanto cansancio, tras tanta presión, lo que siente al asesinar a los policías palestinos desarmados, es placer, tanto por la venganza, como por la liberación de sus propias presiones. Ella encarna nuestras preguntas y encarna también los actos del hombre, con sus propias palabras. Solo es en este ejercicio de verbalización, que el hombre comprende que es un asesino; porque él está incapacitado para verse a sí mismo, ella pone su cuerpo y su voz para crear consciencia.
Por otra parte, las máscaras ocultan la identidad de los jóvenes, para trascender el hecho de la culpa y muestran la dimensión humana del asesino. Los cuestionamientos que se plantean no son morales, entendiendo la moral como instrumento para la lectura de los hechos en tanto crimen y castigo. Los planteamientos rebasan la moral hacia cuestionamientos éticos; dónde se pregunta cómo estamos haciendo mundo y cómo el mundo nos hace a nosotras y nosotros también. Si creamos un sistema de bandos a partir de las creencias, quién está en el lado bueno y quién en el lado malo. Desmadeja la complejidad de la situación, sin dar respuestas, sino evidenciando cómo se siente el placer en un “ejercicio de tiro” en donde el blanco es un hombre convertido en “mancha”. Cómo se escucha la culpa, cómo son los gestos del arrepentimiento, cómo se carga con el horror de saber que tu novio es un homicida y cómo se puede perdonar al homicida.
La exigencia ética recae sobre el director: “¿Qué hago cantando sobre él en vez de denunciarlo?” “¿Qué hago haciendo una película sobre él en vez de denunciarlo?” Su esposa misma le denuncia: “No traigas un asesino a mi casa. Estás haciendo esto para después tener una película para mostrar, en base a algo execrable”. Demuestra la opacidad de los sentidos de la representación, la complejidad de los intereses que se ponen en juego, personal y colectivamente. Y la imposibilidad de trazar una línea inequívoca, nuestra experiencia humana está atravesada por las contradicciones.
Este es un documental que moviliza la memoria y la desplaza a ese lugar incierto de la oscuridad del ser humano. Es más fácil ponerse a favor de las víctimas porque creamos un sentimiento empático, se nos activa este sentido de la compasión. Pero qué sucede cuando estamos frente al victimario. ¿Podemos tenerle compasión? ¿Deberíamos sentir compasión? ¿O deseamos su castigo para aplacar esa misma necesidad de venganza que motivó este asesinato?
LOS LENGUAJES DEL CINE Y LA MEMORIA
Esta es una tragedia “musical”, es “la fábula” de un héroe asesino; quien reconstruye su destino trágico, testimonio en primera persona, de los hechos de un soldado idiota predestinados por la Razón de Estado. La médium es su novia que narra los hechos en tercera persona, hasta casi al final, que intenta hacerlo en primera persona pero no es capaz, es muy difícil. Y está el coro cantado por el director, quien con ironía y tristeza va cantando sus reflexiones y dilemas éticos.
El testimonio como forma de representación de la memoria, acerca al espectador hacia el narrador en ese vínculo afectivo de la compasión, en el sentir con, que se crea en el estado de la confesión. Esta es la primera contradicción que enfrenta el espectador. ¿Cómo sentirse o qué sentir ante la confesión de un predestinado asesino? Este testimonio se realiza en tres espacios: en la casa del soldado, en la sala del director y en el lugar de los hechos. En la sala de su casa, junto con su novia, se va reactivando la memoria hasta llegar a comprender que los actos fueron un asesinato. Aparece la necesidad del perdón, del perdón de la novia. En la sala del director, el testimonio es crudo, es emotivo, se nos revela esas sensaciones y sentimientos casi banales que son el motor de esa forma de proceder. Mientras que en el lugar donde sucedieron los hechos, se reactiva la memoria desde la percepción del espacio. Es esta relación con la memoria del espacio, la que permite aflorar esos recuerdos escondidos y despierta la consciencia distanciada. El personaje médium, la novia, oscila en tres voces, yo, tú, él; para en el ejercicio de la palabras desde distintos puntos de vista, poder entender no solo los hechos, sino el estado de consciencia del soldado. En una travesía emocional que se lleva a cabo en los espacios familiares de la casa.
Tomando las categorías de Nichols (1997), la voz del director aparece en un modo de representación reflexivo. Desde la segunda escena Mograbi rompe con un sentido totalizante de la representación, empieza con una media en la cabeza a interpelar al espectador, tanto como a sí mismo. La narración fluctúa entre primera y tercera persona, nos cuenta cosas que ya están pasando en imágenes, pero nos cuenta otras que podrían pasar. Así nos advierte, que es una representación y que la memoria que ahí se plasma es una construcción que podría ser contada de otras formas, con otros sentidos. Luego se/nos pregunta, cómo representar, cómo compartir todos estos dilemas éticos por los que atraviesa. No nos pone una voz en off para construir los argumentos, sino que empieza a cantarlos. No nos expone un pensamiento, sino que comparte sus interrogantes a través de la ironía, del humor, de preguntas más que afirmaciones, desde la canción. Lo que empieza con un piano en su sala, se convierte en toda una orquesta y el documental se convierte en un musical muy reflexivo.
Por otra parte, el uso y manejo de la máscara, no solo sirve para resguardar la identidad del soldado y su novia, sino que tiene todo un proceso muy significativo. Al principio, los rostros están totalmente borrados, aparece una mancha que oculta. Sin embargo, a medida que avanza el testimonio, se exponen los ojos y la boca para humanizar a los personajes, que a través de sus gestos, se van convirtiendo en personas. Finalmente, la máscara ya no oculta tanto como muestra esa humanidad mediante un rostro impuesto. Un rostro que da cuenta de la vulnerabilidad del asesino, del miedo también. Un rostro que interpela nuestras propias máscaras con las que nos presentamos ante los demás, el sentido de la identidad, el temor o el deseo de reconocimiento.
Por último, las imágenes desde planos medios y planos generales contextualizan a los personajes, sin dar tampoco muchos detalles sobre el entorno. Más bien captan esos gestos escondidos tras las máscaras, su expresión corporal. Percibimos la incomodidad de la situación captada en las posturas de los cuerpos. O el canto expresivo de los dilemas éticos. O la sorpresa al reconocer el lugar, al recorrer el espacio de acción que guarda memoria. Es la fuerza de la situación la que devuelve una imagen, más que la construcción de la imagen en la composición. Es una imagen directa que descubre la presencia de la cámara donde nada se oculta, pero nada es transparente tampoco.
Por Valeria Andrade
Nichols, Bill
1997. La representación de la realidad. Cuestiones y conceptos sobre el cine documental, Buenos Aires: Paidós.
Foucault, Michel
2006. Seguridad, territorio, población, Fondo Cultura Económica, Buenos Aires.
Documental: Videogramas de una revolución - Comentado por: Libertad Gills
Duración: 106 min.
Origen: Alemania
Productor: Harun Farocki
Reseña de Libertad Gills Arana
The revolution will not be televised, will not be televised, will not be televised, will not be televised. The revolution will be no re-run brothers; The revolution will be live.
-Gil Scott Heron
Videogramas de una revolución (1992), un documental reflexivo y participativo compuesto de material filmado por camarógrafos aficionados y televisoras entre el 20 y 25 de diciembre de 1989, las fechas entre las cuales el pueblo de Rumania se liberó de una dictadura de más de 40 años, examina la construcción de la historia a través de la cámara y de la televisión. No esperes aprender los hechos sobre la revolución rumana de 1989 a través de esta película, para eso necesitarías ver un documental expositivo, la versión oficial de la Historia, con “h” en mayúscula. En vez de aprender hechos, en este documental el espectador es invitado a cuestionar esta construcción. El protagonista de Videogramas es la cámara en sí y la manera en que ella da forma(s) a la revolución que ocurre delante de su lente y de su micrófono.
Por un lado, vemos imágenes tomadas de videos caseros y emisiones televisivas que demuestran la importancia que la gente daba (y sigue dando) a los medios para representar, registrar, y celebrar un momento histórico. Por otro lado, sentimos la mano del director dirigiendo nuestra mirada a través de técnicas de montaje en forma de cortes, congelamiento de pantalla, textos en fondo negro, y voz en off que interrumpen, des-construyen, e interrogan a las imágenes y a su supuesta “verdad”.
La película empieza y termina con dos testimonios frente a la cámara de personas que han sufrido violencia por parte del estado: la imagen como registro. Después vemos una toma del 20 de diciembre, tomada dos días después de una confrontación en las calles, desde la ventana de un edificio. El comentario nos hace ver como la imagen está dividida en dos partes desiguales: el primer plano que toma más lugar en el cuadro no nos muestra nada, mientras que el acontecimiento –una manifestación y confrontación- ocurre en el segundo plan y es invisible al ojo. Sin embargo, está ahí nos dice el director y como espectadores no tenemos otra opción que creer lo que nos dice. Al estar filmando, el camarógrafo, nos dice Farocki, está en peligro y por esta razón tiene que tomar una distancia. La imagen, por lo tanto, no nos dice todo y por eso tenemos que confiar en el texto (en el sentido de Barthes): la imagen incompleta.
Poco a poco, mientras los ciudadanos reclaman por su derecho a tomar las calles y empiezan a tener una fuerza imposible de no ver, la cámara también empieza a tener confianza y comienza a acercarse más y más a los acontecimientos, permitiéndonos –como espectadores- ver más y sentir que podemos confiar también en lo que estamos viendo. Pero esta sensación dura poco. El director empieza a deconstruir las imágenes, en algunos casos repitiéndolas desde diferentes ángulos (cámara 1, 2, 3) y en otros mostrando como los sujetos mismos ensayan sus discursos y repiten para la cámara, para el espectador, para la Historia. Esto causa un distanciamiento en el espectador quien, al ser testigo a la construcción detrás de la imagen (y de este documental), sale de su lugar pasivo y se convierte en un participante crítico que cuestiona todo lo que ve: la imagen como construcción, como mentira.
Es importante, me parece, subrayar el rol que juega el montaje del documental en este distanciamiento crítico de parte del espectador. Una escena en particular ejemplifica esta observación. A una hora y veinte minutos en la película, vuelve a entrar la voz en off mientras que vemos un tiroteo en un parque. Claro que solo podemos ver un lado de este conflicto y no tenemos acceso a los que están disparando de la Securitate. La voz en off nos da dos explicaciones posibles, una que la Securitate sigue siendo fiel al dictador, y la otra que ellos están meramente simulando luchas para hacerse pasar por el enemigo y de esta manera, asegurarle al ejército su victoria al lado de la revolución. Según el comentario, “Creer en el enemigo es costumbre, miedo fijado en la memoria. Estrategia nacional de miedo equivalía a la estrategia internacional de intimidación. Se congeló el tiempo.” Durante este comentario, vemos la misma imagen de mujeres huyendo de los disparos repetida cuatro veces, y adquiriendo cada vez nuevos significados. La repetición nos da el tiempo y la posibilidad como espectadores para ver de nuevo lo que ya habíamos visto y, quizás descartado como insignificante. El comentario dice: “Llevan un día disparando y la gente se comporta como si estuviera en guerra desde hace tiempo”. Vemos a las señoras correr otra vez y de repente parecen estar escapando de la lluvia, como si fuera habitual para ellas. La imagen está aislada de su contexto y toma otra significación. La repetición y el comentario también dan un carácter teatral a la imagen, las mujeres parecen estar actuando para las cámaras. Estas técnicas de montaje nos permite re-pensar, re-mirar, y re-interpretar todo lo que pasa por la pantalla. Al mismo tiempo, nuestro sentido crítico como espectadores está limitado/encuadrado en lo que el comentario nos dice, es decir, por la voz del director.
La dominación de la reflexividad en este documental permite que la memoria construida sea más bien una contra-memoria, una memoria cuya construcción es precisamente lo que está siendo cuestionada o examinada. Es una memoria des-construida y reconstruida con la voz del autor, una voz que da posibles explicaciones pero nos deja igual en la duda, en la confusión y el caos de un gran momento histórico. En una de las últimas escenas, la voz en off contempla la relación entre el cine y la Historia: “Desde su invención un objetivo fundamental del cine parecía consistir en hacer visible la Historia. Era capaz de representar el pasado y poner en escena el presente. El cine era posible porque existía la Historia. De forma imperceptible… se pasó al otro lado. Miramos y sólo podemos pensar: ‘Si el cine es posible, la Historia también es posible’”. La historia, en este caso, una revolución, ocurre (de esta manera) precisamente porque hay cámaras y televisoras para filmarla. La película me deja totalmente fascinada al poder ver por primera vez la re-construcción de una revolución televisada. ¿Cómo sería hacer lo mismo hoy día con lo que ocurrió en Libia, un levantamiento orquestado por la OTAN y los Estados Unidos, a través de su representación en la pantalla? También me deja con la pregunta: ¿qué habría pasado en Rumania si no hubieran tenido el apoyo de la televisión? ¿Si no hubiera habido cámaras? Nos hace pensar en las revoluciones y los levantamientos que vinieron antes y las que vendrán después. En fin, nos hace pensar, y eso ya es un triunfo.
Documental: Time indefinite - Comentado por: Edward Cooper
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Time Indefinite - 1993 Por: Edward Cooper
Time Indefinite - 1993 Por: Edward Cooper
Duración: 155 min
Origen: Estados Unidos
Dirección: Ross McElwee.
Fotografía: Ross McElwee.
Montaje: Ross McElwee.
Producción: Ross McElwee.
Productora: First Run Features.
Fotografía: Ross McElwee.
Montaje: Ross McElwee.
Producción: Ross McElwee.
Productora: First Run Features.
Mezcla de Sonido: Richard Bock.
Color: Du Art Film Labs.
En el documental Time Indefinite Ross McElwee hace una introspección de la cotidianidad humana a partir del retrato de la familia como eje movilizador de reflexiones personales acerca de la vida y la muerte. El film inicia plasmando una reunión familiar en la que el McElwee define las reacciones de sus seres cercanos ante una noticia que marca la definición del concepto de la familia en la colectividad humana, al informar su matrimonio con su compañera de filmación Marylin.
El retrato de tal suceso está marcado por reflexiones personales de McElwee en las que se cuestiona el hecho del matrimonio como una acción construida socialmente. A la vez expresa mediante el rostro de su padre y demás familiares cercanos, una emotividad humana despojada del orden académico o racional reflejada en las reacciones emocionales frente a la noticia.
Es a partir de tal suceso que el protagonista detrás de la cámara, inicia un recorrido introspectivo de reflexión de sus acciones al documentar la cotidianidad de su familia. Son a partir de las reflexiones de la creación de una memoria familiar, que Ross McElwee empieza a cuestionarse la finalidad de esta búsqueda de documentación frente a la metafísica existencial del ser humano. ¿Memorias para uno mismo, para sus hijos, para recordar a sus padres? ¿Para la vida, o para la muerte? Son algunas de las preguntas que se hace el director, quien a su vez debate en su interior el hecho de seguir documentando los sucesos socialmente construidos e instituidos de lo que se conoce conceptualmente como familia.
Es el intento de comprender racionalmente la vida y la muerte lo que se atraviesa en las introspecciones de McElwee el momento de llevar al cabo actos intensos de documentación de su vida personal donde se encuentra en juego su mirada interior y reflexiva ante las acciones de la cotidianidad que le rodean. Se define a partir de ésta mirada interior una búsqueda personal en las convenciones sociales, donde la cámara establece el médium entre el interior del ser humano y su complejidad, frente a una sociedad llena de expresiones de un carácter hegemónico que le rodea y con el cuál se enfrenta constantemente en el documental.
Un carácter de confrontación que se acentúa a partir de varios actos que se suscitan en la vida personal de McElwee como el aborto inesperado de su hijo, la muerte de su abuela y finalmente la inesperada muerte de su padre, trayendo al contexto de la memoria una profunda reflexión acerca de la importancia o inutilidad de documentar a los sujetos cercanos a su descendencia personal.
La inestabilidad emocional confrontada por el director a partir de las imágenes, nos muestra un intento por retratar una perspectiva objetiva de la familia y la posición del ser humano ante ella, desde el punto de vista de la memoria. Son justamente éstas reflexiones personales que se entrecruzan con las emociones, las que van definiendo un carácter evidente de una aproximación a la memoria, que desde la introspectiva, dan una voz sincera que se construye desde la autorepresentación del autor como protagonista.
El conflicto personal de McEwee ante las situaciones de cercanía o lejanía con sus seres cercanos y sus perspectivas ante la vida y la muerte, se plasman para brindar una visión que expresa a la memoria vista desde afuera de una construcción social que desenfoca los relatos de vida para brindar así una perspectiva más objetiva construida a partir de su propia subjetividad. Son justamente las ambigüedades del pensamiento humano vulneradas por las emociones lo que McEwee intenta retratar de forma objetiva a partir de su propia subjetividad emocional.
En el intento de encontrar una objetividad documental dentro de su propia emocionalidad subjetiva McEwee busca hacer memoria de su padre y otros seres queridos cercanos, a partir de reflexiones encontradas en su amiga Charleen, su hermana Didi, su nana Lucille y su hermano para encontrarse con la emocionalidad personal de cada uno de ellos que tensiona aún más la búsqueda personal del director.
El afecto emocional generado a partir de la memoria de sucesos como la vida, el amor y la muerte traen a la discusión los distintos conflictos de apego que existen en una sociedad que se construye a partir de hegemonías culturales pero que a la vez se pueden disciernen a partir de visiones introspectivas como nos muestra el autor en su film. Al encontrar un video de la boda de sus padres McEwee se cuestiona que ese material nunca pudo haber sido visto en 40 años ya que en la vida seguramente sus padres nunca tuvieron tiempo para verlo con tanto evento de construcción social que uno tiene en vida. Tener hijos, trabajar, cuidar de sus hijos y luego morir son algunas de las acciones que hicieron de esa memoria un documento archivado que traen a la reflexión la importancia de la existencia de una memoria no solo para la vida sino para su posterioridad.
Y es justamente la reflexión de crear memoria para la sucesión de una mirada objetiva a partir de las emociones y la disposición metafísica de la vida y la muerte lo que McEwee contempla al final de su documental. La llegada de su nuevo hijo y el retrato de los 50 años de aniversario de bodas de su nana Lucille, traen a imágenes esa importancia de la creación de memoria, de una instancia de "tiempo indefinido" como lo titula el autor. Una huella que puede ser cargada de una construcción social, y a su vez, una reflexión personal de esas presiones sociales que se presentan en la vida cotidiana de la humanidad como colectivo, así como desde su punto de vista introspectivo.
Documental: Nodoby Bussines - Comentado por: María Elena Rodríguez
NOBODY'S BUSINESS
Duración: 70 minutos.
Origen: EE.UU
Origen: EE.UU
Año:1998
Producción: Alan Berliner.
Fotografía: Alan Berliner, Phil Abraham y David Leitner.
Montaje: Alan Berliner.
Sonido: Alan Berliner.
Intérpretes: Alan Berliner; Oscar Berliner.
Producción: Alan Berliner.
Fotografía: Alan Berliner, Phil Abraham y David Leitner.
Montaje: Alan Berliner.
Sonido: Alan Berliner.
Intérpretes: Alan Berliner; Oscar Berliner.
En el documental, Alan Berliner, intenta reconstruir por medio de entrevistas con su padre Oscar Berliner su historia de vida, haciendo un recorrido por diferentes momentos cuyo registro reposa en fotografías del álbum familia y videos caseros. A lo largo del film se hace evidente un riguroso trabajo investigativo por parte del creador, manifiesto en una importante cantidad de material del archivo al cual recurre para ahondar o apelar el testimonio del padre. Así mismo, intervienen para reforzar las versiones, ahondar sobre ellas o dar cuenta de la personalidad del protagonista Oscar Berliner, distintos miembros de la familia e incluso, en determinado momento, intervienen personajes que tienen un vinculo de sangre, pero que no conocían los lazos que los unían.
El nombre del documental por su parte, nos habla de la posición del padre ante la intención del hijo, pues para él a nadie le importa su historia personal, misma que se entrecruza constantemente con la historia familiar. En un momento, Alan Berliner señala que es el holocausto su motivación ideológica y considero que esto le brinda una riqueza excepcional al documental, a pesar de no lograr a plenitud el objetivo que se plantea dada la reticencia Oscar, manifiesta en la constante tensión por un padre que no desea recordar y que lo hace por la presión de su hijo quien no desiste, por lo cual a lo largo del film hay discusiones donde la autoridad paterna parece imponerse, situación que dados los argumentos se convierte en un componente de humor. Por su parte el uso de imágenes de peleas de boxeo acompañadas del audio de las discusiones, anuncian los momentos de altercado que generalmente terminan cuando Alan cede ante las demandas del padre que pide se detenga en la búsqueda de detalles más profundos.
Es interesante en esta medida ver cómo esta memoria se encuentra atrapada en una tensión, en este caso entre dos personajes: padre e hijo, misma que puede sintetizarse en lo que los personajes creen que se debe recordar y que debe ser olvidado.
Podría pensarse que se trata del relato cualquiera de una familia de clase media en Estados Unidos, movida por la necesidad no dejar que parte una de la historia se vaya silenciada por la muerte. Sin embargo, su valor radica, entre otras cosas, en el intento de rescate de la palabra de un hombre que se encuentra en el ocaso de su existencia y cuyo testimonio resulta importante en tanto permite construir desde la particularidad una visión más general de la situación de los migrantes que llegaron a Estado Unidos, de las diferencias culturales entre distintas naciones e incluso entre líneas, permite leer las diferencias de género. Pero quizá, desde mi punto de vista, lo que se encuentra más presente en Nobody’s Business es precisamente el elemento de desarraigo y también del intento de re-arraigo, de la importancia de mantener la memoria familiar para conocerse y encontrarse.
Frases como “Es como si mi vida empezara en Estados Unidos”, hablan precisamente de la manera en que se van configurando identidades desligadas del pasado, y si, tal como señala uno de los familiares encontrados: “Lo que compartimos es lo que ignoramos”, vemos como también existe una necesidad de que desaparezca dicha ignorancia para empezar a compartir una historia que por desconocida resulta ajena. Demuestra por lo tanto también la intención de acortar una brecha que emerge por la ausencia de una historia común.
El documental termina por ubicarnos en dos lugares que parecen contradictorios, pero que comprendiendo la memoria como constructo, no lo son. Por una parte, nos habla de los lugares de olvido que se generan por decisión autónoma, como si se tratará de una suerte de vaciamiento intencional por parte del padre de momentos que no resultan fundamentales para su existencia o porque simplemente son muy dolorosos para memorar. Por otra, el documental nos insta a despertar a la necesidad de construir esa memoria, a considerar los lugares que se pueden visitar en las búsquedas y que terminan por habitar en la mente y el cuerpo, pero que además buscan ser habladas y escuchadas.
De esta manera, la pregunta que durante todo el film realiza Oscar Berliner sobre ¿A quién le interesa? queda resuelta cuando puedo decir con total convencimiento que el valor del documental reside en asumir a la memoria como herramienta preñada de pasado, presente y futuro, que se convierte aquí en el vehículo de transmisión de una historia que a su vez constituye las identidades de una familia que, puede ser cualquiera de las nuestras, lo cual lo hace cercano y valido y en consecuencia es algo que me importa.
Apelar a la memoria es una posibilidad arraigo, en la medida en que las huellas propias del recuerdo, son también las que configuran nuevas formas de comprender las realidades del mundo y la manera de habitarlo. Así, pensamiento y sentimiento se conjugan para compartir una representación de un sujeto, de una familia, de una situación, y brindarle así un lugar preponderante.
En este sentido, el documental permite al autor renovar significados y/o representaciones de la familia, intentando cerrar un relato pendiente, donde el film cumple la función de representar, construir y transmitir los significados sobre las ideas y sentimientos del autor enlazada con la búsqueda de las rastros de los antecesores como elemento componente de la existencia, de la historia y de su lugar en el mundo.
Documental: Santiago - Comentado por: Ángela Urrea
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Santiago (Uma reflexão sobre o material bruto)
Director: João Moreira Salles
Duración: 80 minutos
Brasil, 2006
Después de 13 años, Moreira Salles retoma el proyecto que comenzó en 1992: un documental sobre Santiago, el mayordomo de su familia durante 30 años en la casa de Gávea en Río de Janeiro, Brasil. En blanco/negro, con 5 días de grabación y 9 horas de filmación, con planos de hojas mecanografiadas filmadas durante 3 días, con escenas sueltas y mediante la voz en off, el director vuelve sobre el material bruto.
Santiago es un personaje extraordinario. De ascendencia italiana, creció con sus abuelos en el campo argentino, entre oraciones en latín y canciones en piamontés; fanático del boxeo y de la ‘historia de los grandes hombres’. Durante más de 40 años, en su máquina de escribir Remington, recopiló 30.000 hojas con historias de la nobleza de Etiopía, de la India, de Suiza, la nobleza hitita, gibelina y romana, la dinastía de Ur y las orientales, la historia eclesiástica de santos, obispos y arzobispos, de los antipapas, de los manchurianos, de los Borgia, de los Médicis: 30.000 hojas y 6.000 años de aristocracia universal.
Voz en off: “Santiago pasó su vida luchando para que sus personajes no sean olvidados. Prácticamente era una batalla perdida. Él lo sabía. El número abrumador de historias y personajes termina traicionando el intento de preservarlos, pero no todo está perdido. Santiago me dejó los restos de miles de historias”
Pero el documental no es sólo sobre Santiago. Es la reflexión sobre una película que no se terminó en 1992 y que se retomó en 2005. João Moreira Salles (voz en off) nos narra los pensamientos que cruzan por su cabeza en el 2005 al ver su material bruto, al volver sobre el guión que había construido 13 años atrás, al revisar las escenas grabadas, al ver a Santiago en la pantalla. Es un documental reflexivo en tanto el director nos expresa sus inquietudes por cuestiones inherentes a la representación, deconstruye su guión de 1992, se cuestiona a sí mismo, sus filmaciones, la manera de dirigir a su personaje, sus presunciones y expectativas sobre el documental en sí mismo (Nichols 2010).
Voz en off: “Hace trece años cuando filmé estas imágenes, pensé que la película comenzaría así. Primero una melodía triste; no ésta, que no escuché hasta más tarde, pero algo parecido. Luego, un deslizamiento hacia tres fotografías… Mis ideas parecían buenas en el papel, pero no funcionaban en el estudio de edición. Fue la única película que no terminé… Durante 13 años no toqué estas imágenes. En Agosto de 2005 decidí intentar de nuevo”
La memoria y los relatos que Santiago construye son aquellos que Moreira Salles le permite contar: “Cementerios, háblenos de ellos”; “Hágalo otra vez, así. No me mire”; “Rápido, cuente la historia sobre el embalsamador, el diariero que preguntó quiénes éramos”. Lo anterior nos enfrenta con una cuestión crucial que plantea el documental en su desarrollo: la relación del documentalista con su personaje. Es Santiago quien habla de su niñez, quien recuerda las fiestas y cenas con personajes importantes en la casa de Gávea, quien revive a los aristócratas muertos con sus transcripciones; pero detrás siempre está João, reconstruyendo la historia que quiere oír.
Voz en off: “Werner Herzog dice que la belleza de una toma, a menudo, está fuera del guión, y sucede de casualidad antes o después de la acción. La espera, el tiempo muerto, los momentos en que casi nada pasa. De estos vestigios, tal vez el más revelador es lo que se dice a un personaje antes de la acción y que por siempre será el secreto de la película”
Una mirada crítica sobre su material bruto, con la distancia que proporcionan 13 años y la experiencia, le permite a Moreira Salles salirse de esta historia que pretendía reconstruir en 1992, destruirla para construir una reflexión sobre la realización de este documental y sobre su propia práctica documentalista, y entender las razones por las cuales no logró culminar este proyecto en 1992.
Voz en off: “No hay tomas de cerca en esta película, ningún acercamiento a su cara. Siempre esta distante. Veo que esta distancia no era una casualidad. Mientras editaba, comprendí lo que ahora parece evidente. El modo en que hice las entrevistas me alejó de él. Desde el principio, había una insuperable ambigüedad, que explicaba la vergüenza de Santiago. No era sólo mi personaje, y yo no era sólo un documentalista. Nunca, en los 5 días de filmación, dejé de ser el hijo del dueño de la casa y él nunca dejó de ser el mayordomo”
Bibliografía
Nichols, Bill, Introduction to documentary, segunda edición, Indiana University Press, Bloomington, 2010, pp. 142-171.
Documental: Memorias de Quito - Comentado por: Paula Vásquez
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Memorias de Quito
Ficha Técnica:
Dirección: Mauricio Velasco
País: Ecuador
Año: 2008
Duración: 45 minutos
.Formato video digital.
Sinopsis
A través de una fotografía de una indígena, tomada en los albores del siglo veinte, el realizador reflexiona sobre el antecedente étnico de la ciudad de Quito. Por medio de imágenes de archivo, fotografías antiguas y testimonios recientes, el documental habla sobre el mestizaje y la representación de los indígenas en la cultura visual ecuatoriana.
Una fotografía de una mujer indígena que permanece desnuda y de pie expuesta a la mirada escrutadora de una cámara es el origen de una compleja indagación. El documentalista se pregunta quién puede haber sido esta mujer de la cual solo queda un registro fotográfico sobre un pedazo de papel ajado. En la búsqueda de esa respuesta se despliega un denso tejido de asociaciones que confrontan al presente con el pasado, al mestizo con el indígena, la identidad con su sombra.
¿Cuántas veces hemos intentando encontrar el origen de una imagen? Mauricio Velasco comienza su documental, preguntándose quién es la mujer de esta imagen tomada a inicios del siglo. El autor ve la imagen como un igual, se identifica con ella, se encuentra en esa mirada y es desde este lugar que el director se posiciona en un nivel horizontal ante esta mujer, esta fotografía es el detonante para preguntarse sobre el imaginario del indígena en Quito. El no ve al indígena como otro, sino como este “otro” es mirado por los mestizos, criollos de esta ciudad.
El indígena desde un principio se lo ve como una “mala copia” del indígena americano y presentado así para ser incrustado en el imaginario cotidiano replicado por los medios de comunicación. La imagen es historia, pero es necesario recalcar que la imagen a inicios del siglo XX era tomada porque el que tenía el poder, la autoridad y el dinero para tomarla por eso el indígena nunca era fotografiado por su propia voluntad sino en situaciones de exposición como “salvajes” para ser llevadas al exterior o como el caso de Daquilema previos a su muerte. El documental plantea que la historia es contada por los que tiene el poder por los vencedores casi nunca por los vencidos y se la cuenta así de generación en generación personajes que fueron contemporáneos y que vivieron los mismos acontecimientos son unos exaltados y otros olvidados.
Desde inicios de la colonia han ubicado al indígena en el último escalafón de la estructura social y hasta ahora como muestra el documental, preferimos decir que somos mestizos pero no apellidamos como tal, o sea no se nos nota lo indígena.
Constantemente el documentalista regresa a la imagen de la mujer indígena embarazada, ¿en qué lugar estaba ella? Algún hospital, convento, esta imagen da paso a pensar al indígena en un espacio público, en Quito, esta ciudad que se jacta de ser herencia Colonial, del mestizaje que acepta más su mitad blanca española que la indígena y hace grandes esfuerzos para ser representada como tal por eso requiere estrategias gráficas para recalcar quienes son los que habitan la ciudad por eso el caso de la revista “Quito a la vista” donde se busca a través de imágenes mostrar ese Quito blanco, criollo, vestido, culto, no el indígena descalzo, sucio que se lo veía a inicios del siglo ocupando el centro histórico, compartiendo el día a día con el mestizo. Mostrar ese Quito de las Reinas, de los toros, de disfrazarse de españoles en las fiestas, de beber vino y escuchar pasodobles. De mujeres maquilladas, esbeltas, “sexis” que son la cara de esta ciudad. Porque es importante reforzar ese pensamiento, para así en pos de “mejorar” la ciudad se realicen redistribuciones de espacios para esconder al indígena.
¿Qué historia es la que escribe Quito en la actualidad? Busca esa limpieza en las calles, el esconder lo que está fuera de la ordenanza pública, no existe esa reconciliación con la diversidad. Cada uno tiene su espacio y lo demuestra el documental con las imágenes que se muestran de Quito, de su imponente arquitectura, pero eso si en la foto no hay un indígena ahí, esta borrado y los siguen borrando.
Una imagen nos lleva a preguntarnos que era lo que pasaba ese momento específico, pero también a pensar en el contexto que se desarrolló y ver que se replican esos parámetros. La importancia de las imágenes para crear una historia oficial y el peso que tiene nos medios de comunicación para crear esta historia desde Ocaña Films hasta programas de Vanidades en la actualidad son los portadores de esta voz “oficial” que el director trata de desmenuzar para encontrar el otro lado y ser presentado al público. Este documental no sólo es una herramienta de comunicación sino de memoria, para construir a Quito a través de los indígenas como principales personajes, intenta contar en una ciudad blanco-mestiza las historias escondidas hasta la actualidad. Un homenaje a Quito para aceptarse y encontrarse en la mirada mestiza-indígena en rostros de todos, en la mirada de todos,
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